despiertos That’s thirty minutes away. I’ll be there in ten.

30jun/090

El día de ¡¡La Infamia!!

El Instituto Cervantes, bajo el espíritu de promoción y enseñanza de la lengua española sobre el que se fundó, celebra hoy día 20 de junio El Día del Español, una jornada de puertas abiertas y múltiples actividades en torno a la lengua y la cultura en español que tendrán lugar en la sede central y en los 73 centros de la institución, según rezan literalmente en su página web.

No tengo ni idea de cómo ni en qué momento exactamente, pero en algún punto los miembros del programa de videojuegos Game Over se hicieron eco de una de las actividades organizadas por el susodicho Instituto. Se trataba de una votación a palabras. Desde el programa se instó directamente al voto de la palabra infamia, un término que ha formado parte de muchas bromas y momentos memorables esta última temporada.

Los oyentes se volcaron bastante con las votaciones, y otros programas y comunidades afines se unieron a una iniciativa que, dicho sea de paso, de no ser por Game Over habría pasado desapercibida para todo el mundo.



Algo extraño en el transcurso de las votaciones

Desde el primer momento noté algo raro, personalmente. La palabra infamia aparecía en la página principal con más de 300 votos, pero al pulsar en la palabra para entrar en la página dedicada a infamia en sí, estos no llegaban a 200. En ese momento resté importancia a la presencia de un número en la dirección en la que se realizaba la votación: http://www.eldiae.es/palabras/infamia-8.

A los dos días volví a la página con la idea de votar de nuevo, ya que me habían comentado que según ponía en el blog «los votos se contabilizan automáticamente: uno por persona (o IP) y día en cada palabra». Me pareció justo volver a darle, estaba previsto en las normas y seguro que otra gente que se aburría bastante más que yo votaría cada día a su palabra fetiche. Pero no pude, ya que ni las palabras infamia ni chapuza se podían votar, todas las demás sí.

Ayer mismo la palabra infamia ya se podía volver a votar y, a pesar de las manipulaciones que había podido advertir hasta entonces, iba ganando por goleada. Comprobé que al realizar mi voto en realidad no se contabilizaba, aunque la página intentaba hacerme pensar que sí. Ese mismo día por la noche la palabra infamia había bajado hasta los 300 votos y acabó descendiendo al cierre de las votaciones hasta la sexta posición.




¿Por qué ha pasado esto?

Por supuesto, todo este alboroto ha ocurrido porque el sistema de votaciones era defectuoso. Para votar a la palabra que querías debías acceder al listado, buscar la palabra y hacer clic en el enlace de votación. Si la palabra no existía en el listado podías sugerirla, por lo que se añadía y quedaba con un voto. El problema es que podías sugerir palabras ya existentes y se volvían a añadir.

A estas palabras duplicadas se les asignaban identificadores con números, así existían infamia-1, infamia-2, infamia-3… así hasta vaya usted a saber cuántos. No creo que existiese una mala fe de querer trampear el sistema, pero la página era muy confusa y resultaba muy sencillo perderse y terminar proponiendo la palabra aunque en realidad ya existiese… y nadie te lo impedía.

Algunos ya habréis imaginado qué es lo que ocurrió exactamente. En la página principal aparecían el total de votos de todas las palabras infamia y enlazaba a una de las infamias al azar, según la disposición de la base de datos en ese momento. Concretamente, cuando realicé mi primera votación me llevó a infamia-8.



¿Qué hizo el Instituto Cervantes ante semejante crisis?

Lo explican en su blog:

Un grupo de internautas vinculado a un portal de videojuegos ha fomentado una campaña para conseguir que “infamia”, un guiño al argot de este grupúsculo, acabara siendo la palabra más votada del idioma español. Para ello han propuesto reiteradamente el término (hasta 27 veces) y lo han votado repetidamente desde varias direcciones IP, llegando a sumar casi 1.000 votos. En varias páginas de Internet hay explicaciones para realizar múltiples votos desde un mismo equipo, socavando el principio rector de “una IP, un voto por día” que rige El Día E. Por ello, procedemos a suprimir 26 de las 27 propuestas del término y dejamos únicamente la que más votos tiene: 273.

Sabiendo lo que ha ocurrido es fácil cuestionar semejante actuación. Se han cargado multitud de votos legítimos con un criterio completamente arbitrario y se permiten el lujo de recurrir al pataleo alegremente.

Lo que tenían que haber hecho ante semejante situación es arreglar su sistema y, de entre todas las palabras infamia, filtrar un voto por palabra y día como dictaban las normas. Pero no, da la impresión de que para ellos ha sido una labor ilegítima de unos indeseables. Más o menos es lo que se desprende de las palabras de la entrevista a Carmen Cafarell, la directora del Instituto Cervantes, en la Cadena Ser, de la que os facilito el extracto:

«Detectamos de repente una cosa muy rara, y es que cada vez que se emitía un voto se multiplicaba por veinticinco automáticamente, entonces, bueno, era un hacker que había entrado y… porque hemos hecho muchos filtros de tal manera que, por ejemplo, yo voté y ya no pude volver votar la palabra con el mismo ordenador.»

Yo estoy seguro que si entra mi abuela no sólo no es capaz de votar dos veces, sino que es incapaz de llegar a esa página, lo que no significa para nada que no se pueda votar. Ahí ha habido una negligencia por parte del responsable del sistema de votaciones que no solo no lo ha construido bien, sino que ante una crisis ha recurrido a actuaciones bochornosas.




Afortunadamente esto no es más que un juego, es un divertimento, una actividad de El Día del Español que, no obstante, han conseguido convertir mediante sus actuaciones, por méritos propios, en una gran ¡¡infamia!!.




Gracias a acdrtux.es por este magnífico resumen!